miércoles, 19 de marzo de 2014

¡AY DOLOR, ME VOLVISTE A DAR!

Siempre que intentamos librarla
hay algo que se nos malogra.
Parece mentira, pero la verdad,
aunque nunca se sepa,
es que tenemos piernas de jaguar,
brazos de serpiente y alas pa’volar.
No importa que siempre volvamos,
con las manitos juntas donde el dolor
y le digamos con ternura:
¡Totora, me duele aquí!

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